El 25 de noviembre conmemoramos el Día Internacional contra la violencia hacia la Mujer desde que así lo declarara la ONU en diciembre de 1999.
Al igual que cada 8 de marzo, podemos ver, oír y escuchar multitud de discursos, arengas o declaraciones que hacen mención al tema y que nos llegan desde asociaciones, sindicatos, agrupaciones, partidos políticos o medios de comunicación.
Para empezar me gustaría, en primer lugar, exponer mi opinión acerca de determinadas posiciones sociales o políticas de personas o grupos a la hora de presumir o enarbolar la bandera del feminismo.
No me refiero a otro ámbito dentro del Estado Español, incluso abarcando también a Europa, que no sea el socialdemócrata o burgués.
A este sector cada cierto tiempo de le suele llenar la boca con igualdad, libertad e independencia para la mujer con respecto al hombre. Posición que a simple vista todos o la gran mayoría de nosotros compartimos. De ahí el primer conflicto ante el que nos encontramos.
Me llama la atención por ejemplo que determinados medios de comunicación que dicen denunciar la violencia machista y que, no entraré a categorizar de frivolidad aún que si de sensacionalismo amarillista, nos muestran en titulares o primeras planas sucesos en los que mujeres pierden la vida a manos de hombres, normalmente pareja o ex-pareja; hombres que abusan sexualmente de mujeres o comentarios machistas que determinada personalidad pública pronunció en determinado momento.
Todos condenamos estos actos o al menos deberíamos hacerlo y a todos nos parecen repugnantes.
Lo curioso es que mientras estos medios nos están mostrando esto en primera página, si seguimos leyendo vemos que casi al final del ejemplar (si estamos hablando de prensa escrita, claro) normalmente en casi todos los periódicos aparecen una serie de anuncios referidos a prostitución, con todo lo que este tema lleva consigo, del cual me limitaré a decir que según estudios más del 90% de las mujeres que se prostituyen los hacen de manera forzosa.
Otro rol que juegan los medios es la apología de todo lo que está o se acerca ámbito de la estética: el culto a la belleza, a la juventud y a la forma física que por lo general se nos presenta a través de modelos inalcanzables para muchas mujeres, pero perfectos para sostener la espiral de consumo
Otro papel que desempeñan los medios de comunicación que todos podemos palpar es la continua denigración de la mujer en determinados espacios televisivos y cuya contraposición a esto la encontramos en el encumbramiento de hombres desde ese mismo espacio que, incluso, presumen de los machistas que pueden llegar a ser.
Todos estos casos son tenidos en cuenta (no me entra en la cabeza que no) por directores, dirigentes o dueños de los medios que los emiten pero, claro está, lo principal aqui es el beneficio y, a día de hoy, sin duda que lo obtienen.
Ahora me gustaría añadir algo. A día de hoy ya son 64 mujeres las que han muerto a manos de su pareja o ex pareja en lo que llevamos de 2010 en el estado español.
¿Cuántos muertos han causado este año las acciones de ETA? ¿Y en estos últimos años? Está bien, ahora es el momento de preguntarnos por qué o qué o quiénes son lo que de verdad nos persuaden para que le estemos pidiendo años de cárcel y denegando permisos a determinados presos vascos sin vinculación demostrada con ETA e incluso debatiendo sobre la necesidad de aplicarles la cadena perpetua casi exclusivamente a este tipo de presos mientras que por ejemplo gente que sabemos que si es potencialmente peligrosa esté libremente paseando por nuestras calles y que como resultado este año dos de cada diez mujeres asesinadas lo sean por violación de la orden de alejamiento de sus agresores.
¿Dónde están las macromanifestaciones ante este tipo de hechos? ¿Dónde está la presión desde los medios de comunicación para castigar de manera ejemplar este terrorismo con mayúsculas?
Uno de los mayores representantes de la socialdemocracia dentro del estado español y actualmente en el gobierno del mismo es el PSOE. Este partido promovió allá por 2007 una ley llamada de Igualdad.
Entre otras cosas, esta ley disponía un polémico asunto (siendo, eso si, sólo como recomendación aun que con incentivos) mediante el cual las empresas de mas de 250 trabajadores debían ir incorporando mujeres a su consejo de administración hasta llegar a un 40%.
Incluso el gobierno con su presidente a la cabeza se encargó de equiparar el número de ministras al de ministros intentando hacer ver a los ciudadanos lo progresista que presume ser.
Creo que en este sentido la ineptitud o la incompetencia de un gobierno que se cree feminista acaba saliendo a la luz y quizás, más que, ayudar el tiro le acaba saliendo por la culata.
Ni siquiera recuerdo en su totalidad los ministros que accedieron a su cargo y los que lo dejaron tras esta reforma. Lo que si recuerdo es la equidad que existía entre hombres y mujeres.
Ahora bien, que se acceda a un cargo o que se vete la entrada a él, ya sea de ministro o de consejero en una empresa, solamente atendiendo al sexo de la persona y dejando de lado las aptitudes y capacidades me parece un procedimiento sexista y para nada busca la igualdad entre las personas sino que acaba produciendo lo contrario.
Otro asunto relacionado con esto pueden ser las pruebas físicas a las que se tienen que someter las personas que deseen entrar a formar parte de por ejemplo servicio de bomberos o policía.
Para el mismo trabajo, que más tarde desempeñarán y por el cual cobrarán lo mismo, a determinados aspirantes se le exigen unas pruebas más duras que a otros en función de su sexo.
Esto es increíble e incluso desde un punto de vista humorístico nos puede llegar a resultar hasta gracioso, es decir, que el ladrón que robe un bolso correrá delante del policía pero reducirá a la mitad su velocidad en el caso de que el policía resulte que es una mujer. No tiene sentido alguno.
A partir de este momento hablaremos de cómo el sistema capitalista en el que por definición la burguesía oprime al proletariado, es también un sistema patriarcal en el que a su vez el hombre oprime a la mujer.
Los grupos y asociaciones burguesas que a su vez se enmarcaban dentro de sociedades capitalistas y neoliberales y sobre todo tras las grandes movilizaciones feministas producidas durante los años 70 comenzaron a tratar lo que hasta entonces habían sido luchas directas en la calle mediante manifestaciones o movilizaciones masivas como cuestiones que hicieron suyas aplicándoles nomenclaturas o adjetivos que hoy están tan al día, como puede ser las "cuestiones de género". Estos actos bien pensados por la clase beligerante no buscaban más que alienar a estas masas feministas sin resolver su verdadero problema y que la socialdemocracia ya había puesto en práctica sustituyendo la inevitable lucha de clases por una lucha menor que consistía en ir adoptando posturas que únicamente llevaban a ir buscando reformas sin que la burguesía pudiese perder los privilegios que ostentaba.
Esto pasó y pasa con la mujer. Podemos poner el ejemplo de su hipotético acceso al poder. Que una mujer pueda llegar al poder dentro de instituciones burguesas no debe suponer ningún triunfo ni objetivo para ellas. Que Margaret Thatcher, Angela Merkel o Esperanza Aguirre ostenten o hayan ostentado ese poder no ha resuelto ni ha logrado grandes avances en la lucha del proletariado o la mujer en este caso concreto siempre en busca de su liberación real.
Todas estas trampas hacia la liberación de la mujer traducidas en reformas que en mi opinión no buscan más que intentar mantener en letargo al verdadero movimiento feminista y que el gobierno español y sus instituciones y medios afines se otorgan no son más que populismo barato y mezquino que no hacen otra cosa que retratarlo.
Hay que decir también que estas reformas están por supuesto sujetas a todos los altibajos que este sistema que tan incuestionable nos hacen creer algunos pueda sufrir a lo largo de su existencia y que ahora mismo estamos padeciendo quienes no hemos tenido nada que ver en ello. Están sujetas de manera prácticamente sistemática. Un buen ejemplo de esto lo hemos vivido hace poco: La ampliación del permiso de paternidad de dos a cuatro semanas que tenía que entrar en vigor en enero de 2011 quedó aplazada en septiembre de 2010. "No es el momento", dijo la ministra Salgado. El Gobierno argumentó que así se ahorrarían unos 200 millones de euros.
Con la cercenación de esta ampliación volvemos a darnos cuenta de que para este sistema si algo no es beneficioso económicamente no es factible y en tiempos de su crisis incluso aunque sea para acallar determinadas reivindicaciones que a fin de cuentas se pueden traducir en votos o simpatías sigue sin serlo.
Finalizando y hablando de la que ha sido la trayectoria de la mujer en el mundo laboral en términos generales podemos decir que hasta el siglo XIX con la culminación de la revolución burguesa que las encerró dentro de sus casas y que como Engels dijo dio al hombre el rol de burgués y a ellas las de proletariado, la mujer siempre trabajó fuera del hogar ya fuera en el campo o en la ciudad.
En la década de los 60 la mujer se incorpora al mercado laboral ampliando el número de trabajadores a disposición del sistema capitalista pero siempre bajo el mando del hombre.
Tras esto y a causa de la globalización el sistema necesita consumidores y se da cuenta de que puede llegar a hacer a la mujer mejor consumidora que el hombre y extiende valores femeninos que hasta entonces exclusivamente habían sido suyos al hombre.
A su vez y para subsistir en un mercado laboral dominado por el hombre la mujer ha de hacer suyos atributos que hasta entonces fueron asociados a los hombres: agresividad, competitividad, dureza o virilidad. Incluso llegando a considerar el embarazo un escollo para las empresas y para esa realización personal de la que hablaban las mujeres.
Como conclusión de este texto solamente decir que todos, tanto hombres como mujeres, debemos luchar juntos por alcanzar la plena igualdad social de ambos, mismos derechos, deberes y oportunidades. Solamente si ambos luchamos juntos, algún día podremos superar esta sociedad y este sistema de desigualdades entre la burguesía y el trabajador y por supuesto superaremos este sistema patriarcal que antepone el hombre a la mujer.
¡SIN MUJERES NO HAY REVOLUCIÓN!
jueves, 25 de noviembre de 2010
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