miércoles, 5 de mayo de 2010

Baltasar Garzón y los Derechos Humanos

Asistimos a día de hoy y desde hace ya varias semanas al proceso judicial surgido a raiz de la admisión, por parte del Tribunal Supremo español, de la querella contra Baltasar Garzón por delito de prevaricación, al declararse competente en la investigación de los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo. Resulta interesante citar que esta querella se presenta como acusación popular por las organizaciones ultraderechistas Manos Limpias —presidida por Miguel Bernard, ex dirigente del partido de extrema derecha Fuerza Nueva— y Falange Española de las JONS, responsable de muchos de los crímenes impunes que están aún por investigar.

Varias concentraciones y manifestaciones se han producido a lo largo y ancho del Estado español contra la impunidad del franquismo y, ojo, que aqui viene el motivo de esta nueva entrada, en defensa del juez.
Concentraciones y manifestaciones en las que participaron de forma anónima numerosos ciudadanos y que encabezaron, en más de una, personalidades de la vergonzosa banda de artistas de la progresía por todos conocida, con Pedro Almodóvar a la cabeza, a los que hemos visto en más de una ocasión manifestarse en contra de Fidel Castro y el sistema cubano y a favor del PSOE, entre otros asuntos.
Asistieron a ellas personalidades del mundo de la política, entre los que se incluyen militantes del PSOE y de IU, destacando las apariciones de Cayo Lara o Gaspar LLamazares.
El colmo quizás está en la repugnante participación, a su vez, de los sindicatos serviles al gobierno español, CCOO Y UGT, que se movilizan en defensa de un juez del sistema que mantiene a más de 4 millones de trabajadores en paro.


Me alegra que hayan leído hasta aqui y lo digo porque, sinceramente, lo escrito anteriormente les puede resultar chocante o cargado de un espíritu de odio injustificado pero, si siguen leyendo, es posible que puedan llegar a entenderme.

Es ,sin lugar a dudas, injustificable que tras treintaicinco años el genocidio franquista y sus asesinos, a los que podemos poner nombre y apellidos, continúen impunes. Es injustificable que haya aún personas enterradas como basura en caminos, cunetas y bajo los muros de los cementerios. Y es, sin margen de error, también injustificable que la supuesta izquierda española aprobase y diera el visto bueno a una ley que daba impunidad y equiparaba a los asesinos que durante cuarenta años sometieron a una sociedad a torturas, asesinatos, persecuciones,encarcelaciones y al exilio con las personas que habían luchado hasta entonces por la libertad y que se encontraban encarceladas.

Por estas razones, por estas causas y por estos motivos yo hubiera sido el primero en salir a la calle, el primero en mostrar mi rechazo a la impunidad que el sistema español concede a los crímenes del franquismo y sus atentados a los Derechos Humanos pero, por desgracia, no solamente consistía en esto el asunto y salir a la calle hubiera sido una contradicción moral.


Baltasar Garzón Real, nacido el 26 de octubre de 1955 en Torres, Jaén, juez titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional ¿Quién no lo conoce? Ha destacado siempre por su fijación a la atracción de camaras, medios y espacios en informativos, como buen juez estrella. Entre sus hazañas encontramos sus investigaciones y juicios en el caso Gal, caso Gurtel o contra Jesús Gil.

Prueba de este afán de protagonismo está en los objetivos y el abandono de su corta carrera política. En 1993, tras varios contactos con miembros relevantes del PSOE como José Bono y Felipe González, Garzón tomó la decisión de abrir un paréntesis en su carrera en la judicatura y adentrarse en la política. Figura así como número dos por Madrid en las listas electorales del PSOE, como independiente, justo detrás de Felipe González, obteniendo escaño.
Al constituirse el ejecutivo, fue nombrado delegado del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas, con rango de secretario de Estado, dentro del recién fusionado Ministerio de Justicia, e Interior, con Juan Alberto Belloch como ministro (un puesto secundario, muy secundario). Sin embargo, el 6 de mayo de 1994 anunció su dimisión como delegado del Gobierno y tres días después renunciaba a su escaño.
Años después, afirmó que en esa época había considerado positivo y útil desarrollar una carrera política, pero que sin duda se equivocó, ya que pecó "de soberbia creyendo que yo podía hacer algo".

En la política no encontró desde el primer momento el protagonismo que andaba buscando así que optó por volver a su Audiencia Nacional.

Se ha autoerigido como el justiciero y defensor de los Derechos Humanos en el mundo en lugares como Chile, Argentina o en la base americana de Guantánamo y, como estamos tratando, en España con la dictadura franquista.

Hasta aqui lo que todo el mundo sabe, cuenta o reconoce. A partir de ahora la parte más oscura de la verdad sobre el juez, la parte que explica el por qué de la anteriormente nombrada contradicción moral.

La carrera de Garzón como fiel defensor de los Derechos Humanos comienza en el año 1992. Para evitar cualquier reivindicación nacionalista en los Juegos Olímpicos de Barcelona, Baltasar Garzón encarcela a 60 militantes catalanes que, en su mayoría denuncian tortura por parte de la policía. Garzón no admite ningun tipo de denuncia y, sin nisiquiera abrir una investigación al respecto, las ignora completamente. Tras un largo proceso, en 2004, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentenció, suavizándolo mucho, que las investigaciones de Garzón respecto a las torturas no habían sido “lo suficientemente profundas y efectivas”.

Esta primera información podéis tomarla como falsa o no, ya que no hay pruebas ni vídeos que lo demuestren. Os dejo estas otras imágenes, en las que si había cámara y que si fueron grabadas bajo el conocimiento de estos agentes aqui aqui o aqui

Como podéis ver, la policía en estos casos hace un evidente uso y abuso de su autoridad al golpear a personas desarmadas y en algún caso esposadas.
Imagináos, si sabiendo que les están grabando, actúan así, ¿Cómo actuarán cuando sus actos no quedan registrados salvo en la memoria de sus víctimas?

El juez Baltasar Garzón ignoró una denuncia por torturas en 1992 ¿Cómo puede ser que un juez que pretende luchar por los Derechos Humanos de las personas no investigue e ignore tal denuncia?

Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Artículo 5.

* Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.


Contrastemos este artículo con las palabras textuales de Baltasar Garzón en las que defendía y justificaba la incomunicación en los primeros días de reclusión de un preso porque "impide que haya un contacto con abogados al servicio de las organizaciones criminales" (agencia La Haine).

¿Y este es el férreo defensor de los Derechos Humanos? ¿una persona que permite la incomunicación de un preso hasta durante varaias semanas? leedlo aqui

En el libro “Garzón la otra cara” del periodista Pepe Rei, publicado en 1999, se cuentan 200 casos de presos vascos sometidos a torturas, todos declararon frente a Garzón, pero el juez no acogió una sola denuncia, es más, desestimó todas las pruebas médicas, incluso se atrevió a decir e ironizar, en más de alguna ocasión, que las heridas podrían ser auto inferidas. Nada le importó, ni narices rotas, mandíbulas quebradas y las marcas evidentes de la tortura.

No debemos olvidar el papel que juegan los medios de comunicación en toda esta trama. Ellos se encargan de criminalizar a la persona que consideran oportuna linchándola públicamente e ,indirectamente, justificándo cualquier aislamiento o tortura hacia ella. A partir de ahi, si se le ocurre denunciar cualquier maltrato, aunque sepamos que toda persona, haya hecho lo que haya hecho, tiene derecho a que se le trate con respeto, sentiremos rechazo e incluso justificaremos ya directamente cualquier abuso sobre su persona.

Os pongo aqui un vídeo de las declaraciones por parte de Martxelo Otamendi, el que fuera director de Egunkaria (leer anterior entrada), en las que denuncia torturas durante su periodo de reclusión y que por lo tanto vienen bien conocer dado el tema. Merece la pena ver el vídeo.

Un último dato, sólamente en 2006 hubo en el Estado español más de setecientas denuncias por torturas ejercidas por las fuerzas del Estado sobre detenidos. pueden ser ciertas o pueden no ser ciertas, pero son más de setecientas denuncias.



Por todo esto me parecía y me parece una contradicción salir a la calle a luchar contra la impunidad del franquismo pero a su vez salir a defender a Garzón.
Su actitud hipócrita lo ha llevado a intentar juzgar crímenes contra los Derechos Humanos y mientras, él mismo, lleva sobre su cabeza denuncias por actos que atentan contra los Derechos Humanos de sus detenidos, las cuales ha ignorado siempre.



Porque estoy en contra de la impunidad de los crímenes del franquismo y a favor de los Derechos Humanos digo:

"NO A LA DEFENSA DEL JUEZ BALTASAR GARZÓN"

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