martes, 15 de junio de 2010

¿Amigos o enemigos?

Cuando he visto el spot de Intereconomía en el que muestra una pareja de la que afirman: "ellos piensan que obreros y empresarios no son enemigos" no se me ha venido a la cabeza otra cosa que una de las primeras citas del Manifiesto Comunista de Marx y Engels escrito en 1848:
"La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases.Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, en una palabra: opresores y oprimidos (...) Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo,por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado."

El empresariado actual, para quien no lo sepa, es la misma burguesía a la que Engels definía como la clase de los capitalistas modernos, propietarios de los medios de producción social que emplean el trabajo asalariado, es decir, cualquier individuo que por ejemplo sea el dueño de una fábrica y en la que tenga un número de obreros trabajando para él.

Los obreros o empleados, como ahora se les llama, no son otra cosa que los proletarios a los que también Engels definía como la clase de los trabajadores asalariados modernos, que, privados de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir, es decir, cualquiera que trabaje para alguien y que no posea las máquinas o los instrumentos con los que trabaja y que se ve obligado a hacerlo a cambio de un sueldo con el que poder vivir.

Ya no nos hablan en estos términos ¿proletarios y burgueses? algunos piensan que son palabras antiguas, pero, en mi opinion, es sólo una de las artimañas que las clases dominantes utilizan para anestesiar y suavizar a las clases dominadas ante la explotación a la que éstas se ven sometidas.

Tenemos la palabra explotación muy asociada al obrero que está en la mina 18 horas al día sin medidas de seguridad y con un capataz atizándole con el látigo a cambio de un plato de comida. Cuando la he usado anteriormente no me he referido necesariamente a esto, que también. En nuestra sociedad o, como la llaman, el mundo civilizado, la explotación puede llegar a ser palpable y visible ante nuestros ojos. Sólo necesitamos un pequeño y a la vez gran estímulo, alguien o algo que nos lo haga ver. Permítanme, para quien esté leyendo esto y aún no tenga esa conciencia de la que estoy hablando, ser ese estímulo y poder hacer ver la vida desde otro punto de vista aunque sea sólo por un momento.
Lo más grave de quien carece de ella no es solamente el hecho de que no la tenga sino que incluso, a veces, pueden llegar a justificar o defender su explotación.

Bien, llegados a este punto, me gustaría explicarles lo más brevemente y en la medida de lo posible en qué consiste esta explotación que ejercen los empresarios en el mundo capitalista de la que tanto les hablo.

Yo, como persona que soy, dispongo únicamente de mis dos manos y mi fuerza para trabajar. El único camino posible que me queda si no quiero perecer es "vendérselas" al empresario a cambio de un sueldo a final de mes, entrando a formar parte de su empresa.

Cuando el empresario invierte su dinero en materiales y mano de obra (el sueldo que paga a sus obreros) espera obtener no sólo lo suficiente como para recuperar lo invertido sino que espera obtener un beneficio, una diferencia positiva entre lo gastado y ganado. Esta diferencia o beneficio posee un nombre: plusvalía.

De ahi, de la plusvalía, viene la desigualdad entre el empresario y el obrero y, por lo tanto, la explotación de uno sobre otro.

Quizá todavía no lo vean muy claro. Dicen que un ejemplo vale más que mil palabras y yo lo corroboro. Por lo tanto déjenme exponer uno:

Un empresario cualquiera tiene una fábrica de zapatos. Tiene en su fábrica trabajando cinco empleados. Cada uno cobra al mes un salario de 1000 euros (pido disculpas de antemano por no escribir los números con letra pero en mi opinión la explicación resultará así más sencilla de entender). Al empresario esto le produce una pérdida de 5000 euros mensuales.
Para fabricar cada zapato son necesarios 5 euros en conceptos de materiales. Si cada empleado fabrica cinca zapatos al día tenemos al mes setecientos cincuenta zapatos, lo que le supone al empresario una inversión de 3750 euros mensuales.
Tenemos ya la inversión completa que hace el empresario al mes, es decir la suma de los salarios y los materiales: 8750 euros.

Una vez hecha la inversión nuestro empresario espera obtener ganancias ¿cómo lo hace? Sencillo. Digamos que los pone a la venta a 50 euros cada uno. Luego ya vendrá la tienda de turno, se los comprará y éstos incrementarán el precio a su gusto, así funciona el negocio. Sigamos con lo nuestro. Si al mes salían de la fábrica setecientos cincuenta zapatos, al venderlos obtiene: 37500 euros.

Tenemos lo que invierte y lo que gana. Ya sólo hay que restarlos. A los 37500 euros le quitamos los 8750 y obtenemos obtener la plusvalía o beneficio que en este caso es de ¡28750 euros! El jefe gana exactamente 27750 euros más que sus empleados sin haber movido un dedo. Lo justo ¿verdad?

Pongamos que las cosas le van muy bien y la demanda de sus zapatos sube. Contrata a otro empleado para que aumente el número de zapatos que salen de la fábrica. Hacemos los mismo cálculos teniendo en cuenta los 1000 euros al mes de salario y los 5 euros por zapato. El empresario aumenta la plusvalía en este caso a 33500 euros.
Con todo este beneficio el empresario puede invertir en publicidad por lo que podrá aumentar sus fabricas y sus empleados, aumentando así tambien su beneficio.

Pero mientras tanto ¿a qué aspira el obrero? en esta sociedad tan civilizada el obrero aspira a ver venir a su jefe un día a la semana en el mejor coche mientras él se conforma con un mínimo aumento de sueldo cada largo tiempo (cuando no se lo bajan o lo congelan), a un un mes de vacaciones al año y a una jubilación con la que apenas podrá vivir. Esto en el mejor de los casos.
Las cosas pueden cambiar y la demanda de zapatos puede empezar a disminuir. El empresario no tiene más que ir despidiéndo empleados hasta quedarse con los que le aportan beneficio. Para él los empleados son únicamente una pieza más en la cadena de producción de la que pueden prescindir cuando les conviene. Por si fuera poco a los obreros que siguen trabajando les hacen creer que encima han de dar gracias por seguir en su puesto de trabajo.

En estos tiempos que corren, el gobierno junto a la patronal preparan que el despido de empleados les salga más barato a las empresas ¡si señor, democracia por un tubo!

Espero que el ejemplo haya sido claro. a esto es a lo que me refiero cuando hablo de explotación de obrero por parte del empresario. En esta sistema capitalista, en mayor o menor grado esto es lo que predomina y esto es lo que nos asfixia. La ley de la oferta y la demanda es la que rige el mercado, por lo que tendremos empleo o no según la situación de este.
El obrero puede escoger entre dos caminos: luchar por una serie de reformas laborales como mejora de salarios, condiciones de trabajo, salud pública o jubilación que, al fin y al cabo, no solucionan la explotación, o aspirar al sueño americano, es decir, pasar de ser el explotado a ser el explotador. Sinceramente, ninguna de las dos me vale, ninguna soluciona nada.
La única solución está en concienciar a la gente, que ningún explotado más se conforme o defienda a este sistema ladrón, que no lo veamos como lo "normal" permitiéndo sus abusos.

Luego me vendrá Ruiz Mateos con su Nueva Rumasa y su slogan "Comprometidos con el empleo". Si claro, con lo único que estáis comprometidos es con enriqueceros a costa de vuestros trabajadores cuando la cosa os va bien. cuando no os vaya así con lo que estaréis comprometidos ¡será con el despido!

Señores de Intereconomía, después de esto ¿Cómo predicais que obreros y empresarios no son enemigos naturales? ¿Cómo negais así la inevitable confrontación existente entre las dos clases? ¿Por qué os empeñáis en apaciguar la sed de justicia de la clase obrera? ¿A esta situación la llamáis democracia?

Y sinceramente, me gustaría que me respondieran...

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo y en desacuerdo contigo, repito de nuevo como suelo hacer cuando hablamos de estas cosas, no todos los empresarios son archienemigos del trabajador, considero que no me explotan desde el momento en que me pagan lo justo en relación a mi esfuerzo y dedicación, si unimos a eso las vacaciones que me corresponden, los días de asuntos propios, las pagas extras, etc, no me considero explotada. He tenido trabajos en los que me han pagado 4 euros la hora y sin contrato, una miseria, ese tipo de empresarios son los que hacen que el sistema económico no funcione, pero también fue mi culpa aceptar esas condiciones, aunque comprendo que hay gente que no se puede permitir rechazarlas, y en este punto estoy de acuerdo contigo; esos chanchullos que hay entre inspectores de trabajo y empresarios podridos me parece aberrante. Sin embargo también he de decir que he disfrutado puestos de trabajo en los que me han pagado en relación a mi esfuerzo, me he divertido con el compañerismo de gente motivada debido a una remuneración justa y hemos estado tranquilos ante esos empresarios-jefes que han llegado a ser amigos. Así que te digo, no todo es tan negro, SÍ hay que luchar por eliminar a esta mugre de la sociedad, pero NO hay que meter a todo el mundo en el mismo saco.

    Atentamente
    Glo

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  2. la puta vida loco!! amo al pp25 de octubre de 2010 a las 20:55

    verdades como puños - 2 comentarios....xD

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